SMART CITIES: CIUDADES INTELIGENTES… Y SOSTENIBLES

Es una tendencia imparable. Todas las ciudades quieren ser inteligentes y verdes ¿Cómo está siendo esta evolución?¿Cuáles son las soluciones sostenibles de las smart cities? en este post te lo aclaramos con los ejemplos que más nos han gustado. 

Reclamamos sostenibilidad cada vez en más ámbitos de nuestra vida, un impulso que ha llegado ya a las ciudades. Hablamos no sólo de orientar nuestros hábitos de consumo individuales, sino de aplicar la misma visión en infraestructuras, innovación y tecnología para disminuir el consumo energético y reducir las emisiones de CO2. Estos actos, que pueden ser pequeños cambios, son los que llevan a una ciudad a convertirse en más eficiente y sostenible, en una smart city.

Las smart cities utilizan una gran variedad de métodos para lograr sus objetivos. Es común asociar las ciudades inteligentes a los conceptos de ciudad digital o ciudad conectada, sin embargo, a ellos se han sumado valores de cuidado ambiental, gobernanza o cohesión social. Singapur, Tokyo o Nueva York son algunos de los ejemplos más conocidos, pero en este post quisimos buscar proyectos más cercanos y hablar de su repercusión.

El parámetro de gobernanza es clave para valorar las smart cities, por ello cada vez son más frecuentes las iniciativas de  gobierno abierto. Así, ciudades como Zaragoza, Sevilla, A Coruña o Sta Cruz de Tenerife han implementado portales web para fomentar el diálogo con los ciudadanos y entre los vecinos. Sin embargo, ha sido el Ayuntamiento de Madrid el que en 2018 premió la ONU por Decide Madrid, su plataforma digital de participación ciudadana basada en el software libre Cónsul. Cada región tiene diferentes proyectos, una diversidad que promueve la mejora en otros lugares como fue el caso de Málaga, que al hacerse eco la efectividad de su tecnología recibió la visita de una delegación del Gobierno Municipal de Shantou (China).

En cuanto a climatización, Soria y Móstoles resuelven la contaminación local con proyectos de district heating con calefacción centralizada para el barrio, reduciendo de esta manera el impacto por habitante.

Boadilla del Monte optó por enfrentar este aspecto con los tejados verdes  (fachadas y terrazas verdes que ayudan a paliar el efecto isla de calor) que suman ahora 100.000 m2 de superficie, el techo verde más grande de Europa.

Restringir el tráfico rodado más contaminante es otra prioridad de las smart cities, por lo que la peatonalización será otro factor esencial. San Sebastián consiguió hace unos años aumentar el área peatonal del 45% al 74% y ciudades como Madrid, Valencia, Santiago u Oviedo están en ello. Esta medida supone no solamente una disminución de las emisiones, además ha incrementado la venta en los comercios locales y han convertido estos lugares en entornos más amables a colectivos como ancianos, personas con movilidad reducida o niños, al tiempo que se fomenta el transporte público. Evidentemente, otro cambio importante para la reducción de emisiones de movilidad ha sido la electrificación del transporte. Servicios de Correos, la Policía Local o el mismo transporte público están invirtiendo en turismos eléctricos.

Mesa auxiliar Mistral de Revolución Limo
Mesa auxiliar hueca Galaxia de Revolución Limo

No obstante, el mayor reto para las ciudades es el incremento de población. Un aumento que desencadena mayor cantidad de residuos y por tanto mayor dificultad para gestionarlos. Ciudades como Santander han implementado la sensorización con una red que recoge, además de información para la gestión eficaz de los residuos, puntos de luz o estaciones meteorológicas. 

Además de los servicios públicos, el ciudadano puede asumir responsabilidad de una correcta gestión de los residuos en su entorno. Abogando la reutilización y el reciclaje, Revolución Limo quiere sumarse a este reto, siendo un ejemplo de firma sostenible preocupada por el proceso de fabricación de sus diseños.