LA LLAMADA A LA ACCIÓN DE LA ONU

Naciones Unidas hizo público su informe más completo hasta la fecha sobre el cambio climático. ¿Principal conclusión? La culpa es nuestra y hay que empezar a actuar.

No hemos cuidado lo suficientemente el planeta y ahora estamos siendo testigos, más que nunca, de los efectos del cambio climático. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes: las altas temperaturas de agosto, la nevada Filomena en Madrid, las inundaciones en Europa…

El IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) de la ONU acaba de presentar su nuevo y más completo informe sobre la crisis climática. La principal conclusión de la investigación es clara: parte de la culpa es nuestra y no podemos perder más tiempo. Hay que pasar a la acción.

Vacas en Corryong (Australia) tras un incendio

Este documento está firmado por el Grupo de Trabajo 1 del IPCC, encargado de recopilar información y datos que nos ayuden a entender nuestro planeta y la precariedad en la que se encuentra el mismo. Los datos han supuesto una alerta roja para la humanidad, una catástrofe que solo evitaremos combinando nuestras fuerzas.

Los hallazgos indican un aumento de temperatura en muy poco tiempo debido a las emisiones del metano. Estas emisiones provienen de la industria del petróleo, del gas y también de la agricultura.

Si se mantiene el actual ritmo de emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura global aumentará 2,7 grados a finales de siglo con respecto a la media de la era preindustrial, advierte el informe, que además nos habla de cambios irreversibles y situaciones inevitables, como que el nivel del mar continuará aumentando.

La ONU ha promovido una activación inmediata de los gobiernos y todas las partes interesadas, sin tiempo que perder. Se espera que esta llamada de atención desencadene una mayor conciencia ambiental, un cambio que ya se percibió tras la pandemia. Se deben aportar grandes soluciones a grandes crisis como esta. La unión, dice la ONU, hace la fuerza.

Mesa auxiliar octogonal Mistral, Fotografía de Juan Carlos de Marcos para El País

Cubrir nuestro planeta de plástico ha sido otra de las consecuencias de abusar de la naturaleza, un material que deja rastro de contaminación tras su fabricación. Apostar por una economía circular como hace Revolución Limo es una alternativa sostenible. Para fabricar un kilogramo de plástico se emiten unos 3,5 kg de CO2 a la atmósfera, mientras que por cada kilo de plástico que fabricamos con materia reciclada emitimos menos de la mitad, 1,7 kg de CO2. 

La industria se ha comprometido a reducir a la mitad sus emisiones de CO2 para disminuir la  huella de carbono. Un objetivo compartido y que Revolución Limo hace suyo. La sostenibilidad no es una opción; es una obligación.